Diego Esteban Capusotto*
"Tengo momentos felices. No sé si soy feliz porque me parece que la condición humana es la de la angustia y que uno en realidad va en busca de esos momentos felices. Yo los tengo: a mi edad uno se carcajea más seguido y se emociona más seguido, uno está más sensibilizado. Yo, por ejemplo, a veces me emociono mucho con la música y no porque me recuerde cosas tristes. Me parece que ciertas emociones te alejan más de la idea de la finitud, de la tragedia. Son como esas cosas por las que vale la pena vivir. Yo quiero seguir cantando una canción que me haga feliz. Que siga presente el estado embriagador de la vida. Y eso está muchas veces vinculado a una película, una música o a cuestiones de mis hijas o mis amigos. El otro día mi hija más chica corría y gritaba: 'Soy joven para morir'. Y yo dije: 'Esto es impresionante: una piba de cinco años gritando Soy joven para morir'. Me da una profunda carcajada que también es una emoción que suelo tener junto a la del llanto."