
Morder tu risa, que se enreda en mis costillas…
Arañar los huecos que se confunden
Abrazar sin finales, bailar en todas tus cinturas, desnudarte, buscar.
Compartir la asfixiante impaciencia de tener,
secuestrar los miedos que juegan en nuestro escondite y volver brasa el instante.
Que tiemble la mejilla de la dama y parpadee el silencio de la loba.
Apuñalar esos ecos entumecidos del cuerpo, desvestir la mente de las miserias del corazón, que respiren las palabras entre tu boca y la mía.